2012-07-05 Nuestra Argentina Y La Crisis. La Experiencia Paraguaya
LA CRISIS
Como se anunciara, la crisis del capitalismo central nos está llegando. Suspensiones, adelanto de vacaciones, despidos, paralización de obras públicas, problemas en algunas provincias hasta para pagar los sueldos y aguinaldo, son la evidencia.
¿QUÉ SE DEBERÍA HACER?
Los gobiernos del MERCOSUR (Mercado Común del Sur) y de la UNASUR (Unión de Naciones Suramericanas) vienen reuniéndose hace meses previendo la crisis y tratando de encararlas como una unidad, acordando estrategias y políticas defensivas.
¿Y POR QUÉ NO EN ARGENTINA?
Si soñáramos un poco podríamos imaginarnos a la presidenta Cristina, desde el mismo momento que triunfó, convocando a los partidos políticos y a organizaciones empresariales, de la producción, gremiales y profesionales para hacer puertas adentro lo mismo que se hace a nivel continental.
¿POR QUÉ NO ES POSIBLE?
Los opositores a ultranza acusarán a Cristina de no convocar a ese dialogo. Los oficialistas de igual tenor acusarán que la oposición no da oportunidad para tal cosa.
Quienes conocemos la mezquindad y el egoísmo que caracteriza a la mayoría de la dirigencia política argentina, diremos que hay responsabilidades compartidas. Pero sin duda, corresponde a la máxima autoridad de la Nación intentar el diálogo.
PARA EL OFICIALISMO ¿TODOS SON MALINTENCIONADOS?
Vemos a nuestra presidenta y antes a Nestor Kirchner, dialogar fluidamente con mandatarios tan distantes ideológicamente como Uribe o Santos de Colombia o Piñera de Chile. Sin embargo no la vemos dialogando con dirigentes argentinos de la oposición. Sin duda hay en la oposición, particularmente en el llamado Peronismo Federal que se inspiró en Duhalde, gente del macrismo y acaso también algunos radicales, que apuestan abiertamente al fracaso del gobierno. Pero ¿no es posible dialogar institucionalmente con la Unión Cívica Radical, con el Socialismo, con Proyecto Sur de Pino Solanas y otros partidos menores y sectores del peronismo aunque no tengan el cartelito de kirchnerista?
LA OPOSICION
Debemos distinguir, y debiera hacerlo el gobierno, entre la oposición democrática y la golpista. Sabemos (y lo demostró el caso paraguayo), que los grupos económicos y sus testaferros en la política y en los medios de comunicación no son ni serán democráticos. Se llevan mejor con las dictaduras o gobiernos pseudodemocráticos minoritarios.
Pero si el gobierno los pone a todos en la misma bolsa, por un lado aleja a quienes con sus críticas aspiran a mejorar y consolidar nuestra democracia y, por otro, le hace un favor a quienes quieren desestabilizar o interrumpir el proceso democrático al empujarlos a asociarse con ellos. Y esto vale para las organizaciones sindicales, empresarias, de la producción y medios de comunicación.
LA RESPONSABILIDAD DE LA PRESIDENTA
La presidenta no puede limitarse a cuidar su figura o su autoridad, enfrentándose a cuanto dirigente no se alinee incondicionalmente con ella. “No queremos soldados obedientes, sino militantes que con sus críticas son leales…” dijo alguna vez Nestor Kirchner. La presidenta y su círculo debieran ser los primeros en tomar nota de esta recomendación. Tampoco debe limitarse a cuidar EL MODELO, que, en sus aspectos positivos debemos defenderlo. La presidenta debe cuidar, primero y antes que nada, la continuidad del proceso democrático argentino. Que no lo creemos en peligro, pero que tiene enemigos en acecho. El presidente paraguayo parece ser que antepuso su visión personal del problema y terminó cayendo. Eso debe ser una experiencia a tener en cuenta.
La visión de un simple ciudadano preocupado por entender
¿HACIA DONDE VAMOS...?
Por Cr. José Niveyro