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2007-05-02 :
Con un meduloso discurso y con importantes anuncios, el gobernador Arturo Colombi inauguró el período ordinario de sesiones
El gobernador de Corrientes, Arturo Colombi, inauguró en la mañana del martes 1º de mayo, las sesiones ordinarias de las Cámaras de Diputados y Senadores, pronunciando un discurso contenido en 20 carillas ante la asamblea legislativa, donde hizo importantes anuncios.
El texto del discurso es el siguiente:
DISCURSO DEL SR. GOBERNADOR DE CORRIENTES,
ING. ARTURO COLOMBI
01-05-2007.-
Sras. y Sres.:
Vengo, conforme lo indica nuestra Carta Magna, a abrir el período ordinario de sesiones del Poder Legislativo; y en este acto formal, re-afianzar el proceso institucional y repasar las líneas de acción que estamos llevando adelante.
Al iniciar, hace un poco más de un año nuestro mandato, la Provincia se encontraba en un escenario inédito, a la vez auspicioso y controversial. Por un lado, desde un punto de vista coyuntural -aunque sin dudas muy relevante-, resultaba evidente que, al igual que el resto del país, la Provincia había transitado con éxito, trabajosa y pacientemente, la salida de la crisis institucional, en la que habíamos desembocado desde finales del 2001. Existe un consenso unánime sobre la legitimidad del proceso llevado adelante.
Sin embargo, es notable y evidente que la superación de la crisis, cerró el tiempo de la emergencia permanente y dejó abierta una agenda pública, que debe ser encarada de una manera diferente. Una nueva agenda que ya no se vincula a la crisis en sí misma, sino a las causas que le dieron origen. Desafíos políticos diferentes al proceso de transición, que se vinculan con una visión trascendente y constructiva de la gestión pública; y que por lo tanto, necesitan una predisposición política distinta por parte de responsables públicos y ciudadanos.
Nosotros no convocamos en vano a las fuerzas políticas, a una convergencia democrática imprescindible. Lo hacemos convencidos, de que es imposible construir un nuevo escenario, con las mismas formas de actuar que nos han llevado al desgobierno y al atraso. No se trata de una convocatoria coyuntural; estamos convencidos de la potencia que puede tener, una visión política basada en el reconocimiento de esfuerzos, trayectorias y aportes plurales.
No es sensato hacer de nuestra acción política, un mero relato histórico cargado de acusaciones. Hacer política implica más que analizar y polemizar, como cotidianamente se hace, a veces demasiado. Hacer política es proyectar, gestionar, promover, acordar, articular, facilitar, aprender, comunicar, agrupar y, por supuesto, concentrar la energía social para transformar. Tenemos en nuestras manos, los temas que hacen al presente y al futuro de los correntinos. Y en esta agenda, está incluida la modernización institucional, la incorporación de nuevas infraestructuras integradoras del espacio, una política seria y sostenida de promoción productiva, la revisión de nuestros programas sociales, la calificación de la oferta educativa, el nuevo rol de los gobiernos locales, la construcción de un gobierno planificador y profesional, entre otros. Pero, por sobre todas las cosas, están incluidas las iniciativas que los ciudadanos quieran impulsar, y se orienten hacia una Corrientes institucionalmente calificada, productivamente emprendedora e innovadora, socialmente equilibrada y ambientalmente sustentable.
Se trata de una agenda ya presentada y a la vez abierta, que requiere tarea legislativa, de gestión ejecutiva, acuerdos inter-jurisdiccionales, diálogo con la Sociedad Civil; pero, sobre todo, una actitud de crecimiento y aprendizaje por parte de los líderes políticos y sociales. Todos los poderes y niveles del Estado debemos asumir nuestro lugar, en esta verdadera construcción en marcha.
Así, como alguna vez se dijo que el Desarrollo es el nuevo nombre de la paz; corresponde hoy decir que, sin actitud de aprendizaje, respeto institucional y trabajo coordinado, no hay Desarrollo posible.
El enorme desafío de los temas enunciados, nos muestra el tiempo que hemos perdido entre peleas y componendas. Hemos llegado a nuestra actual posición por muchas causas, pero por sobre todo, por nuestra inclinación a transformar todo escenario político en un escenario de confrontación. Superar la coyuntura del post 2001, requirió en su momento de decisión y esfuerzo; pero revertir las causas de ésa y otras crisis, requerirá de madurez política, una cultura constructiva y cabal comprensión del momento que vivimos como Provincia y como Nación. Y quienes aporten esos elementos, sin discriminaciones, deben ser bienvenidos a esta construcción social e histórica de todos los correntinos. ¿Acaso puede Corrientes darse el lujo de restar esfuerzos en esta epopeya, que por años debemos sostener?
No se puede construir una Provincia moderna, pensando o actuando con criterios degradados; embistiendo contra el sentido común, no aportando ideas, confrontando permanentemente; hablando como si el tiempo no hubiese transcurrido.
Señores; el tiempo transcurrió y nos ha dado una lección: las Sociedades que crecen son las que construyen acuerdos. ¿Acaso hay un solo ejemplo de una Sociedad que se desarrolle en un clima beligerante, o con instituciones cuestionadas? ¿Acaso conocemos un solo caso en el que el diálogo político, haya disminuido las posibilidades de una Provincia o País?
Nosotros no estamos inventando nada nuevo; estamos siguiendo el ejemplo de quienes asumieron un día el desafío del cambio, y decidieron dar lugar a una nueva cultura política. No quiero llenarlos de nombres y referencias; pero por ejemplo, veo lo que han hecho en Chile los partidos de la Concertación; lo que ha sucedido en la España luego del Pacto de la Moncloa; lo que sucede ahora mismo en Alemania con la Gran coalición, etc. La construcción de acuerdos políticos, está en la base de muchos procesos de calificación institucional y transformación económica.
No se trata de renunciar a principios políticos, ni de convalidar acciones reñidas con esos principios; se trata de crear un clima de gobernabilidad, para discutir la política en términos de proyecto y no como una contienda de nombres y de siglas, que por haberlas mal usado y maltratado tanto, cada vez significan menos para los ciudadanos.
De la experiencia dura de la crisis, debemos extraer muchos aprendizajes, que no deben ser tomados como frases al pasar: en primer lugar, el cuidado del presupuesto público, que significa cuidado de los recursos de los ciudadanos. Un buen presupuesto es herramienta de gestión, señal a los actores económicos y anclaje de gobernabilidad. Nuestro presupuesto ha crecido significativamente en los últimos 4 años, debemos saber que el ciclo económico es inexorable, y que la prudencia es la verdadera fuerza anti-cíclica de cualquier economía; en segundo lugar, el respeto a los espacios institucionales. Corrientes ya probó casi todas las vías posibles del desmanejo institucional. La verdadera innovación en esta materia, es ajustarse a las leyes y respetar los ámbitos de las incumbencias constitucionales. En tercer término, mantener relaciones maduras con el nivel federal de gobierno. Corrientes debe sostener para siempre, relaciones basadas en la defensa de sus intereses. Nosotros sostenemos ese rumbo y esa consigna, y por eso creemos que la ciudadanía correntina respalda decididamente nuestra decisión. Y debemos señalar, que nos sentimos identificados con la recuperación de la autoridad estatal, con el impulso a la obra pública, con el manejo fiscal equilibrado. En cuarto lugar, construir una cultura política no basada exclusivamente en la competencia y que valore el sentido constructivo de la acción pública. Por lo tanto, evitar la injuria, el tono alto, la manipulación, y a cambio, aprovechar y valorar los espacios que las Instituciones brindan para realizar la vocación política en clave humanística.
Sin embargo, advertimos con frustración, que una minoría de correntinos, se afianza a la idea de erosionar el presupuesto, degradar la institucionalidad, manejar las relaciones con el nivel federal según conveniencias ocasionales, o competir en base a cuestiones pequeñas y sin proyección alguna. Ese modo de actuar no es popular ni oligárquico, no es de derecha ni de izquierda; simplemente está fuera de tiempo. Así se hacían las cosas en esta Provincia antes, y no tiro la primera piedra, porque ni yo ni uds nacimos ayer.....pero la verdadera reforma política que hace falta, es aprender del pasado y superarnos con una actitud noble.
En ese contexto, yo me propuse y así lo comuniqué con claridad, llevar adelante una gestión basada en el diálogo político, y centrar nuestros esfuerzos en desarmar la madeja de cuestiones que nos impiden ser una Provincia de progreso, atractiva a las inversiones, con pleno empleo, y una calidad de vida digna, como los correntinos nos merecemos. Y como a nadie se le escapa, el diálogo político no inventa nuevos actores, sólo nos da una nueva oportunidad a los que tenemos la responsabilidad de representación.
Para que nuestras conversaciones rompan el círculo de las repeticiones tediosas, necesitamos al menos, cumplir con una cuestión esencial: cerrar el ciclo de la transición política con una Constitución de consenso mayoritario, que recoja las mejores aspiraciones de los correntinos y que sea motivo de orgullo, porque en su texto quedarán plasmados nuestros deseos de superación, nuestro sentido de trascendencia histórica, nuestra capacidad de trabajo, nuestra voluntad política de re-construir la Provincia sin exclusiones.
Como lo dijimos muchas veces, una nueva Constitución no es la solución mágica de nuestros problemas y tampoco debe ser un recetario de sueños, sino una norma adecuada, equilibrada, razonable y funcional a una Provincia que pretende ser pujante. Nuestro proceso reformista, puede y debe ser la demostración cabal de que es posible hacer política de calidad en la Provincia de Corrientes, que es posible introducir nuevas instituciones, que se puede ser oficialista sin ser obsecuente y que se puede ser opositor sin ser obstruccionista. Es también una invitación a la racionalidad, que ponga en juego nuestra grandeza, nuestra creatividad, nuestro civismo. Si logramos trabajar de esa manera, cerraremos adecuadamente esta larga transición y tendremos allanado el camino para iniciar los desafíos que nos faltan asumir; el salto adelante que tenemos que acordar y definitivamente dar.
Hemos elegido este camino complejo, plural, equilibrado, evitando los extremos. Y no se trata de una posición personal o sectorial; lo hemos hecho porque se trata de la aspiración mayoritaria de los ciudadanos. Es para mí, un mandato ineludible transitar hacia un modelo de Provincia desarrollada e integrada; debemos cumplir, porque eludir la modernización, del mismo modo que ceder a la tentación de volver a la política del conflicto, sería como un fraude a la voluntad popular. Los correntinos estamos avanzando, y una amplísima mayoría hace todos los días, un aporte silencioso con su trabajo y con su apoyo.
Cada día hay correntinos a la vez comunes y excepcionales, que invierten, trabajan, programan nuevas actividades, se asocian, comercian, generan empleo. He decidido respaldar esa Corrientes de la innovación y del trabajo, del pensamiento y la acción, con todos los recursos posibles; esa Corrientes en la que dejamos atrás el temor, y con lo nuestro, con nuestra producción, nuestra cultura, nuestro paisaje, nuestros valores, se anima a ir hacia el mundo.
Considero que a pesar de planteos y vueltas, que no deseamos, igual vamos bien por la senda trazada. Pero si hubiera que enfrentar un obstáculo determinante; este Gobernador sabe cuál es su mandato y tengo la voluntad decidida de enfrentar los problemas y terminar con ellos, porque es mi deber, porque tengo la fuerza y la decisión de hacerlo y porque nuestra democracia se fortalece en la superación de los problemas, y no en la postergación infinita del tratamiento de los mismos.
Y correspondemos ese apoyo, con concreciones en todas las áreas, cuyo repaso exhaustivo transformaría esta presentación en un relato tedioso. Por eso, solo destacaré algunas situaciones, que reflejan nuestra mirada y nuestras respuestas a los desafíos de hoy.
Hemos dado un salto cualitativo en materia de política productiva, con la constitución de diversos fondos promocionales de asignación o destino específico como el fondo apícola ó cítricola y el fidecor, rompiendo limitaciones en el acceso al crédito, al mismo tiempo que orientando el perfil productivo provincial.
Estamos haciendo tareas de trascendencia, que marcarán para adelante la agenda provincial en materia de competitividad, como el Plan de Ordenamiento Territorial, el inventario forestal o las acciones de promoción de la calidad para garantizar las expansiones de mercado, que no son perspectivas ilusorias, sino que las estamos viendo ahora, como lo indica nuestro exponencial crecimiento exportador, que duplica la ya alta tasa de crecimiento nacional. Confío enormemente, en el potencial de nuestro Fondo de Desarrollo Industrial, una herramienta cuyo uso adecuado, nos cambiará la geografía económica de la Provincia. Y mientras miramos para adelante, no descuidamos el presente. Por eso pudimos revertir una crisis como la derivada del foco aftósico en tiempo record, por dedicación, por gestión, por tenacidad y por el compromiso conjunto de funcionarios y productores.
Las estadísticas nos dicen que la expansión turística de la Provincia es fuerte; y personalmente creo que puede ser mucho más, por eso convoco y me asocio a los gobiernos locales, para trabajar el embellecimiento urbano, la calificación de los servicios, la profesionalización de los prestadores. El turismo no es sólo una oportunidad de negocios, implica la actitud de abrirnos, de pensarnos, de exigirnos ser mejores, de cuidar nuestro entorno.
Y en este repaso productivo, corresponde decir que Corrientes no sólo debe cambiar su cultura política; sino que necesitamos reconstruir nuestra trama empresarial, que sufrió con la crisis y que ahora está pudiendo pensar nuevos proyectos. Y tenemos que hacerlo desde una perspectiva también cultural; porque hace falta crear una cultura emprendedora, pro-activa e innovadora. La visión conservadora nos condujo a empresas débiles, poca actividad económica, estado desfinanciado y deuda social. Debemos construir una visión superadora, no condicionada por consignas huecas y por defensas sectoriales generalmente ilegítimas.
Intentar el Desarrollo, tiene el costo que implica impulsar cambios y siempre encuentra resistencias, porque alguien gana cuando dejamos todo como está.
Concebimos del Desarrollo más como una construcción social, y por ello mismo requiere de actores extra-estatales comprometidos: sindicatos, cámaras empresarias, movimientos sociales y vecinales, etc., dialogando y superando las lógicas sectoriales. Cada actor debe romper un modo de hacer las cosas, si allí encuentra resistencia a una concepción equilibrada de progreso. Romper con la visión meramente reclamante de las organizaciones sociales, y evolucionar hacia una red activa y colaboradora con la Provincia, es una tarea imprescindible que creemos que poco a poco se va consolidando.
Yo, por mi parte, tampoco dejaré que la inercia ingrese en la agenda y voy a intervenir, conforme el orden legal lo permita, en todos los entes públicos que haga falta cuando queda demostrado que no hacen un aporte al bienestar general. No quiero ser cómplice de sostener estructuras reñidas con el proyecto transformador, que votó la ciudadanía.
En materia económica, decir que estamos consolidando un horizonte financiero razonable, es una descripción pobre de la tarea que ese Ministerio viene haciendo. La tarea que se suele describir como renegociación de la deuda, es en verdad una re-ingeniería financiera delicadísima, que implica incrementar la transparencia del gasto, mejorar nuestra eficiencia fiscal, dar respuestas a las demandas ciudadanas crecientes, sin afectar la capacidad de decisión del sector público, y mantener un esquema de relación maduro política y profesionalmente con la Nación. La Provincia de Corrientes, sin incrementar sus alícuotas impositivas, mejoró su rendimiento fiscal en el año 2006 casi un 28 %, superando no sólo el estándar nacional, sino la media de las mejoras provinciales. Y hay que tener claro, que no se trata de una casualidad, sino de un resultado fruto de decenas de acciones. De todas las tareas emprendidas por el Ministerio, muchas de las cuales tienen espacio en los medios, como la gestión de créditos para infraestructura, la incorporación de tecnología, la coordinación entre oficinas públicas; quiero destacar el proceso de normalización financiera de los entes públicos con la Administración Central, que eran la fotografía de la post-crisis y que ahora, mediante normalizaciones, registraciones, consolidaciones y compensaciones, van tomando la imagen de una contabilidad razonable y por lo tanto, administrable.
Estamos construyendo una Provincia distinta y no es una metáfora: el mapa de obras se llena de puntos con proyectos, licitaciones, adjudicaciones, procesos iniciados y obras terminadas. En su distinta envergadura, todas son importantes, hacen a la equidad y a las posibilidades económicas del territorio: las defensas en Goya, los 9.000.000 de pesos del programa de mejoramiento de barrios, las obras de drenaje urbano en Curuzú Cuatiá, Capital y Gdor. Virasoro, la costanera sur de la Capital, que va a cambiar la escala de la ciudad y multiplicar sus posibilidades, la extensión de la red cloacal en San Roque, las obras acordadas con Municipios como el pavimento en La Cruz, Mercedes, Caa Catí, Ituzaingo, Monte Caseros y Bella Vista, y la nueva Terminal de ómnibus en Gdor. Virasoro. Casi 80 millones de dolares de diversas fuentes licitados en obras viales, lo que implican 300 km de obras nuevas, reparaciones y mantenimientos. Además, en un verdadero “shock” de trabajo planificador, hemos incluido en nuestro proyecto de presupuesto, 128 obras que atienden todo tipo de necesidades sociales y que explican una inversión de casi $ 120 millones. En materia de grandes obras, con las restricciones de ritmo que su complejidad impone, debemos señalar que en pocos meses, tendremos proyectos ejecutivos del nuevo puerto de Ituzaingó y del puente Lavalle-Reconquista; del mismo modo, señalar que se ha avanzado en cuestiones referidas a la hidrovía, a la ampliación de la capacidad operativa del puerto de Corrientes, al 2do puente y complejo multimodal de vínculo con el Chaco, etc.. En materia energética, a la vez que tomamos la decisión de incorporar capacidad de gestión en nuestra empresa pública, que desde muchos años mostraba un déficit en ese aspecto, estamos impulsando obras esenciales para revertir un desempeño pobre, debido seguramente, a muchas causas de las cuales por encima de cualquier diagnóstico, debemos ocuparnos. Por ejemplo, la Estación Transformadora Iberá y sus vínculos complementarios, que con un costo de 75 millones de pesos, implica la inversión en distribución energética más importante de los últimos tiempos, y garantiza un horizonte de posibilidades al uso de energía en el sur provincial. En igual sentido, la ampliación de la Estación Transformadora de Mercedes. Y como dato saliente, nuestros primeros trabajos experimentales en materia de obtención de energía derivada de biomasa, podrían ser la base de inversiones importantes que oportunamente estudiaremos e impulsaremos. Además, el record histórico de 17 millones de pesos en obras hídricas, con el impacto que eso significa en 2 millones hectáreas impactadas directa o indirectamente. Y dejo en último lugar, la tarea del INVICO. Los números son categóricos, y me atrevo a decir que, de mantener este ritmo de obras y la actual evolución demográfica, estamos a poco más de 10 años de terminar con el déficit habitacional en la Provincia.
Además de construir una Provincia desde sus bases, estamos calificando espacios públicos que no estaban debidamente atendidos. Y en esa línea, deben verse acciones tan diversas como proveer de software de gestión a municipios, llevar oferta educativa al sistema penitenciario, crear el Instituto de Formación Policial considerado ejemplar por las autoridades nacionales, crear el patronato de liberados, dar documentación gratuita a miles de personas, llevar obras de agua a decenas de parajes de baja densidad poblacional, luchamos contra el dengue y, rápidamente, superamos un problema, cuya instalación hubiera implicado un alto costo humano y económico; expandimos las posibilidades del Consejo de la Mujer, con nuevas oficinas, para que la lucha por la igualdad de género se incorpore día a día en nuestras acciones, promovimos la defensa de los derechos humanos, y su incorporación definitiva a un modo de concebir la acción pública.
La característica de cada una de ésas y otras iniciativas, es que allí donde hay una situación de vulnerabilidad, ya sea por la distancia, por los recursos económicos, por tratarse de un espacio estatal que no ocupa el centro de las preferencias mediáticas, por tratarse de temas ajenos a nuestra cultura política, etc., nosotros, con un criterio alejado de todo populismo y en el contexto de nuestras posibilidades, buscamos construir un vínculo entre el Estado y la ciudadanía, basado en el reconocimiento de derechos y en la vocación por superar problemas.
Y también estamos impulsando acciones de vanguardia. Somos la Provincia líder en materia de inclusión digital comunitaria, con experiencias premiadas a nivel nacional; la Secretaría General está comprometida en un programa integral de gobierno electrónico, que incluye los esfuerzos que vienen haciendo todas las reparticiones y los potencia y sistematiza, para avanzar hacia una oferta electrónica adecuada a nuestra realidad geográfica y administrativa. En la misma línea, el IOSCOR ha puesto en línea 30 puestos de trabajo en el interior y en la Capital; el Ministerio de Gobierno ha incorporado el uso del sistema GPS 911 para hacer más eficiente su acción. Estamos informatizando la Fiscalía de Estado. Y por supuesto, reivindicamos políticas públicas que nos precedieron pero que son orgullo de todos los correntinos como el Instituto de Cardiología. Y aprendiendo de esa experiencia, tengo el agrado de anunciar que a corto plazo siguiendo el modelo del Instituto de Cardiología, pondremos en funcionamiento el Instituto Provincial de Oncología. Estamos convencidos que Corrientes puede ser un polo referencial de acción médica de alta calidad.
Para nosotros, las intervenciones públicas en las áreas sociales, no son otra cosa que el necesario aporte estatal a la construcción de ciudadanía: la salud, la cultura, la promoción social, los derechos humanos, el trabajo son ámbitos donde lo que se juega es la misma idea de República. En esa convicción, nos hemos trazado un eje hacia el futuro, que también tiene que ver con abandonar poco a poco la idea de Estado que atiende la coyuntura y consolidar un Estado educador.
Estamos pensando en un Estado que educa cuando cuida sus recursos, cuando invierte, cuando convoca al diálogo, cuando se pone como meta la promoción del trabajo para todos; y aprovecho este momento para saludar a los trabajadores en su día y quizás señalar, que la lucha emancipatoria de cara al mañana, es cómo formar a las futuras generaciones frente a un mapa del empleo cada día más complejo y exigente.
Sepamos que más de 330.000 niños, jóvenes y adultos van a nuestras aulas; y es nuestro deseo que más y más vayan, completen su formación con calidad garantizada y se formen como ciudadanos críticos y recursos humanos competentes.
Hay que destacar que en el área de infraestructura escolar, en refacción, ampliación y construcción de escuelas se están inviertiendo
$ 77.500.000.
En 1.400 escuelas, almuerzan a diario 69.000 chicos y 250.000 desayunan o meriendan; sabemos que no es el escenario que los correntinos deseamos, pero no podemos arriesgar el rendimiento escolar y el futuro.
Un tema anhelado por todos los correntinos como es la educación técnica, cuenta para el presente año con una inversión de $ 20.000.000 que se destinará a educación media y superior, atendiendo a 21.000 alumnos. Es nuestro desafío calificar nuestra educación técnica, y empezamos por brindar las posibilidades para hacerlo. Del mismo modo, apoyamos la educación rural con inversiones por más de 8 millones de pesos.
Se incrementaron los salarios docentes en un 67% desde el inicio de esta gestión, y el presupuesto educativo creció un 30%. Es nuestra posibilidad y nuestro esfuerzo. Lo consideramos un aporte a una política educativa que se merece discutir contenidos, métodos y prospectiva. Nos proponemos crear un programa propio, orientado a mejorar las condiciones de educación de la Provincia. Y es oportuno decir, que se ha regularizado la situación de docentes del sistema, con el dictado de las normas necesarias. Hecho este que contribuye, con las acciones exhibidas, a favorecer el funcionamiento del servicio educativo.
Con Becas en los distintos niveles, se llega a 44.700 alumnos, con un monto de casi $ 30. millones.
El Estado educador que queremos fundar, requiere de una fuerte vocación transformadora dentro y fuera del sistema educativo. Debemos poder pensar acciones que conjuguen a un mismo tiempo: la promoción de la calidad y la participación, el sostenimiento de la equidad y la sustentabilidad de las políticas desde lo curricular y desde lo económico.
Consideramos que la ampliación de nuestra oferta cultural, se relaciona con una visión amplia de las transformaciones sociales que vivimos y por eso, promovemos actividades diversas, creativas, integradoras que nos brinden sentido de pertenencia y también herramientas para ejercer nuestro rol de ciudadanos.
Todo ello dentro, de la perspectiva que este gobierno pretende instalar como marco para la acción de la política en Corrientes.
Nosotros hemos trazado a lo largo de este año, el eje de un debate que consideramos esencial; y nos hemos propuesto acumular fuerzas políticas, acciones ciudadanas y gestión pública a favor del Desarrollo. Lo consideramos un imperativo ético, en una Provincia que no cumple con la promesa de dignidad para con todos sus habitantes. Pero a riesgo de parecer banal, pongo ante ustedes a consideración la pregunta más elemental: aquí hay representantes de todas las fuerzas políticas que han gobernado la Provincia desde su organización ¿Por qué no se desarrolló la Provincia? ¿Qué ha impedido a Corrientes atraer recursos, explotar racionalmente los propios, darse una organización que permita una distribución más justa de los beneficios?
Por supuesto que no hay una sola respuesta y desde ya, que no formulo tal pregunta para caer en un debate interminable; pero quiero que reconozcamos que la forma conflictual de construcción política, concebida como una lucha de unos contra otros, sumada a una visión patrimonialista del Estado, han dado pésimas señales a inversores, Sociedad Civil, y ciudadanos comunes a la hora de orientar sus acciones. Dicho en otros términos: nosotros también somos responsables, la historia a la que me refiero no está en amarillentos libros; sino que también desde 1983 en adelante, para poner una fecha referencial, hemos transitado un camino errático y no hemos sido capaces de priorizar objetivos provinciales, y encolumnarnos tras los mismos, intentando un modelo de construcción política racional.
Dejar de vincular nuestra deteriorada cultura política con nuestros insuficientes indicadores de Desarrollo, es una omisión imperdonable.
Por eso, nos hemos esforzado y lo seguiremos haciendo, en la introducción de temas que trasciendan nuestras diferencias, en construir un escenario para las ideas. Aún en el fragor del día a día, debemos tratar de centrarnos en ideas y ofrecer propuestas. Yo no pretendo eliminar el debate político con mi búsqueda de un buen clima político. Todo lo contrario, pretendo hacerlo nacer. Porque el antagonismo y la disputa sin ideas, más que política, es un lamentable espectáculo decadente. En cambio, el diálogo es un espacio donde podemos disentir, aportar y aún competir políticamente, pero de una manera civilizada; porque no creo que alguien en su sano juicio, piense que para su evolución política, necesite que le vaya mal al Gobernador y a la Provincia. Cuando la pelea gana la escena, empieza la lógica de la imposición de partes que quieren ganar. Cuando es el diálogo el que gana la escena, las partes que no desaparecen como tales, pueden abocarse a construir soluciones aún manteniendo su identidad. Y mi pregunta es sencilla: ¿queremos invertir nuestra energía en buscar soluciones o en este juego perverso de ganar o perder?
Vimos en la experiencia de la constituyente, que es posible acordar, que es posible hacerlo en base a ideas. El Frente de Todos acordó un texto concreto dejando de lado diferencias no sustanciales.
Nosotros debemos preguntarnos: ¿Qué cuestiones merecen un acuerdo, en el que nos encolumnemos una amplia mayoría de correntinos, para garantizar a las futuras generaciones mejores condiciones de vida?
Creo fervorosamente que es posible que suscribamos y cumplamos compromisos, en la convicción de que de ese modo estamos trabajando por la Provincia.
La Paz Social, el Desarrollo, la Gobernabilidad, el Diálogo y otros valores positivos, no son sino consecuencias donde pesan mucho nuestras decisiones cotidianas. Nada de eso nos vendrá dado, nada de eso ocurrirá desde afuera, ni será fruto de la casualidad o de la voluntad exclusiva de un líder. Lo haremos entre todos, día a día.
Ahora bien, si concebimos que la única forma de acumulación política es confrontar con el gobierno; que la única forma de legitimación social, es ocupar el espacio público; que la única forma de comunicación es el insulto o la provocación; que la única tarea de representación es la clientelización; que la conflictividad se resuelve solo peleando; entonces, estamos dando un paso hacia atrás abismal, estamos perdiendo una oportunidad única. Hace apenas poco más de cinco años, sufrimos una crisis institucional, social y económica; y la recomposición que estamos viviendo es aún incompleta; nos falta de manera ostensible asumir la fragilidad del proceso y en consecuencia, revisar nuestras conductas.
La oportunidad de la que hablo tiene componentes económicos y políticos, provinciales y nacionales. Hay que remontarse 16 años atrás para verificar una tasa de desocupación más baja que la actual. Hay que ir hasta la segunda guerra, para constatar subas sostenidas de precios de nuestros productos de exportación como ahora. Las tasas de interés internacionales son decididamente bajas. Las reservas son record histórico, y además son un seguro contra crisis externas. A nivel provincial, el endeudamiento se va cancelando progresivamente, sin un excesivo estrés financiero, hay sectores que muestran un dinamismo impensado hace 5 años, como la forestación o la citricultura. Ahora bien, todo eso depende, para sostenerse y proyectarse, de calidad político-institucional, y la relativa bonanza económica, no nos debe distraer en ese sentido.
Sueño con firmar un Programa de infraestructuras en consenso con el Estado Nacional y los gobiernos locales, que nos garanticen una década de alta inversión pública en la Provincia. No me doy por vencido y creo que es posible trabajar con la Nación, un programa promocional para algunas actividades como la foresto - industria en la Provincia. En el mismo sentido, creo que podemos pensar en un programa financiero que nos permita planificar. Y así otros grandes retos. Pero para eso, necesitamos estar todos los correntinos unidos, creo que podemos tener mejores políticas sociales que construyan ciudadanos y no estigmaticen la pobreza; y desde ya, que apunto a que tengamos una educación pública profundamente democratizadora de conocimientos y posibilidades.
Este Gobernador de todos los correntinos, propone objetivos altos pero compartidos y reconoce el acompañamiento y el trabajo; creo que ningún correntino de bien se opone a ser parte de este “Consenso por el Futuro” que estoy intentando llevar adelante.
Sin dudas vamos bien, porque vamos por el camino que nos trazó la gente.
De este modo dejo inaugurado el período de sesiones 2007 de esta Honorable Legislatura.
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