|
2006-02-06 :
Soldado (cuento)
Nuestro batallón, había penetrado profundamente en el territorio de las islas, permaneció algún tiempo ocupando esa posición. No habíamos entrado en combate, no conocíamos al enemigo.
Teníamos noticias de la guerra, por los lejanos estallidos y el zumbido de los aviones supersónicos, se escuchaban sin regularidad, no teníamos hora, todo estaba muy tranquilo. Quizás demasiado tranquilo para una guerra. Lo inhóspito del clima y el terreno, la incertidumbre hacia que un perceptible nerviosismo, se apoderaba del batallón, en todos sus cuadros. Recibimos con alegría la orden de replegarnos. No por el hecho de replegarnos, sino por el hecho de movilizarnos.
Todo fue muy rápido, demasiado rápido, algo no andaba bien, dejamos todo lo que pudiera dificultar nuestra marcha, material pesado, y hasta cajas de alimentos. Las órdenes comenzaron a sucederse, los jefes nos instaban a una marcha veloz, a no escatimar esfuerzos,a no caminar erguidos, para no ofrecer blanco al enemigo –
¡Vamos soldado apure, vamos! -. Casi sin darnos cuenta, descendimos la primera colina. Todo estaba más o menos en orden, a pesar de lo apresurado de nuestra marcha. La excitación no nos permitió darnos cuenta de lo abrupto del terreno.
Cuándo comenzamos a ascender la ladera, de la próxima colina, creí sentir un zumbido, como un aleteo, pero no le presté atención, estaba demasiado ocupado tratando de conseguir aire para mis pulmones, mis piernas temblaban, necesitaba imperiosamente descansar, a pesar del frío sudaba copiosamente –¡Vamos soldado, un esfuerzo más!-. Me molestaba todo, quería sacarme el casco y las botas, dejar el fusíl, todo pesaba una tonelada, para mí debilitado cuerpo. A medida que ascendía la colina disminuía mi visión, era como si me estuviera quedando ciego, en un momento dado, me pareció escuchar el aleteo, que había escuchado anteriormente y me trajo un sabor amargo a la boca, en ese instante, no supe porqué, pero no tardé en averiguarlo. Quizás era la única defensa, que pudo ensayar mi maltrecho cuerpo – ¡Buscar refugio, buscar refugio-. gritaban los jefes. En esos momentos no supe qué era, todos corrían y se tiraban tras las rocas, anteponiéndolas como defensa, como protección.
No era gran cosa. No era nada. Cuando estuve tras una roca, que me pareció sólida y creí estar a salvo de algo, de no sé qué, fue entonces cuando sentí el metálico aleteo, multiplicado por quince. Enormes y veloces helicópteros se dirigían directamente a nosotros, no intenté ni siquiera la defensa de un disparo, me acurruqué detrás de la piedra. Un temblor ingobernable se apoderó de mi cuerpo, fue entonces que conocí el miedo, su real dimensión. El miedo me convirtió en su esclavo, hacía de mí lo que quería, era mi amo y señor, las balas del enemigo comenzaron a picar cerca nuestro, eran impactos secos, metálicos no hacían demasiado ruido. Los helicópteros pasaron una y otra vez sobre nosotros, cada vez mas bajo, cada vez más certero, pareciera que la orden era matarnos a todos o a casi todos, el batallón no se amedrentó, respondió al fuego con fuego. En esos momentos de peligro supremo, se ve quién es quién. Mientras yo sollozaba impotente y paralizado por el miedo, otros enfrentaban decididamente a los monstruos volantes, descargando sin tomar precauciones para cubirse, sus armas, o hacían con total decisión y fiereza, habían superado el miedo, habían superado el temor, ya casi no eran seres humanos, eran combatientes, combatientes de Malvinas. Yo estaba avergonzado, terriblemente avergonzado, por no haber podido ayudar a mis compañeros, sabía que era una deuda que alguna vez tendría que pagarla y la pagué, vaya si la pagué.
No supe bien cuando se fueron pero se fueron, gritos de júbilo partieron detrás de las piedras, yo también grité, todos corrimos hacia el mismo punto y nos abrazamos como nunca lo habíamos hecho, allí sentimos la inmensa felicidad de vivir, simplemente vivir.
Gritamos hasta quedarnos roncos hasta consumir nuestras pocas fuerzas. De pronto todos callamos como respondiendo a una señal invisible.¿ Y los otros? empezamos a buscarlos detrás de las rocas en las ondulaciones del terreno.
Allí conocí lo que era la guerra, pero la guerra de verdad, no la guerra de los libros o de las películas, esta era la guerra de Malvinas.
Improvisamos camillas, recogimos los heridos, le administramos los primeros medicamentos y morfina para calmar el dolor y tratamos de llegar lo más rápidamente a la cima de la colina.
Perdimos la noción del tiempo, ya no importaba lo que habíamos pasado, era tan espantoso, tan irreal que parecíamos estar en otro mundo. Tardamos algún tiempo en darnos cuenta de la que había pasado. Lo espantoso de lo sucedido. Habíamos recibido nuestro bautismo de fuego, muchos fueron bautizados y muertos casi al mismo momento, esos chicos no sabían de guerra, nunca le habían enseñado, habían aprendido muy tarde.
Llegamos a la cumbre de la colina y la situación se tornaba cada vez más incierta, había que tomar una determinación, si nos estaban siguiendo por tierra, había que poner un obstáculo entre los heridos y las tropas enemigas, un grupo tenia que cubrir la lenta marcha de los que llevaban los heridos, el grupo no podía ser muy numeroso ya que no había muchas municiones y tampoco muchas armas en verdadera condición de disparar, diez hombres lo máximo, pidieron voluntarios fue entonces que decidí pagar mi deuda con mis compañeros. Ellos me defendieron una vez, ahora era mi turno, yo nunca me sentí héroe, nunca fui valiente, pero esa era otra historia, otra vida que casi no recordaba. Malvinas comenzaba a tallarnos con rasgos distintos, éramos otras personas. Tenía una deuda de gratitud y estaba dispuesto a pagarla cueste lo que cueste, mi vida no me pertenecía, pertenecía al grupo.
Quedamos diez hombres, un oficial, un suboficial y ocho colimbas, los otros marcharon lo más rápidamente que pudieron, no miraron hacia atrás, no hubo despedida, no hubo lágrimas, no hacía falta, cada uno de nosotros sabía lo que sentía el otro, además estábamos bastante tristes porque habíamos tenido que enterrar a compañeros y había heridos graves.
Cavamos unas trincheras, no muy profundas, no muy parejas, lo suficientemente honda, para que nos proteja, lo suficientemente playa, para obligarnos a pelear. Quedamos diez hombres y no nos miramos, ni nos hablamos, queríamos estar con nosotros mismos, con nuestros recuerdos, nos quedaban pocas horas de vida. Comencé a limpiar lentamente mi fusil, me trajo a la memoria cuando mi madre me hacia limpiar las cañerías del techo. Que lejos estaba todo eso, que cerca en el tiempo y que lejos en la dimensión del mismo, mamá, papá, mis hermanas, era algo lejano e irreal. Siempre habían estado a mi lado, pero ahora que más los necesitaba no podían estar. Es que el hombre debe enfrentar solo, los momentos cumbres, nacimiento y muerte. Continué limpiando el fusil y acomodando las balas, en Malvinas lo importante era matar, lo demás, casi no importaba.
No había sol, nunca hubo, siempre nublado y gris a lo lejos se escuchaban estallidos y zumbidos de aviones, sin querer moví mi brazo derecho. Famoso brazo derecho de la primaria, en la secundaria y en el club por mis tiros al aro. “Este chico tiene futuro en el básquetbol tiene un emboque fenomenal no erra ninguna” y la verdad erraba poco, siempre goleador era algo natural tenia grandes posibilidades de ir a un club de la capital y estudiar, hasta que apareció Malvinas.
Era casi de noche, se veía poco y nada, pero el enemigo estaba cerca, no lo veíamos pero lo presentíamos. Metí la primera bala en la recámara y puse suavemente mi dedo en el gatillo. Estaban allí y lo sabía, no tenía dudas, que venían hacia nosotros, que venían hacia mí, no estaba nervioso, no tenia miedo, no sentía nada, solo tenia una obligación que cumplir con mis compañeros, conmigo mismo y con mis compatriotas. Fue entonces que apreté el gatillo, el tremendo estampido, rompió el silencio, desgarró la noche y desató los espíritus y el instinto de supervivencia se apoderó de cada uno de nosotros.
Fue una dura lucha, los hicimos retroceder una y otra vez, no se animaron a atacarnos de lleno, no sabíamos si por precaución o por miedo o por ambas cosas, lo cierto es que lo mantuvimos a raya, pero no teníamos más municiones y mis compañeros de resistencia fueron muriendo uno a uno, a mí me dieron en mi famoso brazo derecho, ese que me falta ahora y me dejaron por muerto.
Tuve suerte, no puedo jugar básquetbol, el deporte de mis amores, pero por lo menos estoy vivo. Cuando veo un aro me invade la nostalgia, a veces la emoción. Tiraba y no erraba, ahora no puedo tirar, no podré nunca más, partes de mis sueños quedaron en Malvinas, parte de mi cuerpo también y casi todos mis afectos. Nunca podré tener amigos como aquellos. Ya nada será igual para mi, perdí mi brazo, perdí mis amigos, se me cambiaron los valores de la vida, ya no se que es el bien y que es el mal, están tan cerca unos de otros que se me confunden. Esta vez fracasamos, pero pasará el tiempo e irán otros argentino, habrá una próxima vez y entonces no fracasaran, de eso estoy seguro.
Francisco Frezzini
03773 20230
franfrezzini@yahoo.com.ar
|
|
|
2006-02-06 :
Resumen de las actividades municipales
Continúan las Obras en la Facultad de Veterinarias
La Municipalidad de Mercedes, de acuerdo al convenio realizado en conjunto con la UNNE y el Gobierno de la Provincia de Corrientes, se encuentra realizando nuevas obras de construcción en la sede que la Facultad de Ciencias Veterinarias posee en nuestra ciudad.
Se trata de una biblioteca y el acceso a la misma, un aula, una oficina de alumnado, un salón de profesores, sanitarios, galerías y el salón de usos múltiples, que vienen a completar el edificio inaugurado el año pasado.
Sigue la construcción del acceso al Barrio Sagrada Familia
Continúa la obra de acceso al Barrio Sagrada Familia, (Chacabuco, entre María L. Paiz y el primer acceso al barrio Anfiteatro) que comprende 260mts de cordón cuneta y posterior vereda. De esta forma prosigue la tarea de construcción, arreglo y embellecimiento de distintos sectores de la ciudad, llevada a cabo por el área de Obras y Servicios Públicos de este Municipio.
Se despidió la Colonia
Finalizó la segunda etapa de la Colonia de Vacaciones realizada en el Polideportivo Municipal, con la participación de cientos de niños de todos los barrios, quienes a diario, bajo la supervisión de profesores, practicaron deportes, juegos infantiles y aprendieron nociones elementales de natación en la pileta sita en el mismo lugar.
Se constituyó el Equipo de Campo de las obras del PROMEBA
Se realizó este miércoles 1º de febrero la firma del contrato del Equipo de Campo que trabajará en la inspección de las obras a ejecutarse en el barrio Itatí de esta ciudad. Las obras comenzarán aproximadamente a mediados de este mes, una vez que se suscriba el contrato con la empresa adjudicataria, BARBOZA Humberto Daniel.
El Equipo de Campo está formado por un coordinador municipal, el Inspector de Obras, Ing. Julio Schefer; Maestro Mayor de Obras, Jorge Navia; un Promotor Urbano, Arq. Darío Ramírez; un Promotor Ambiental, Prof. En Biología Margarita Martegani; un Auxiliar Ambiental, Técnica en Bromatología, Karina Valeria Pintos, un Promotor Social, Asistente Social Marcela Raquel Arévalo, una Auxiliar Social, Lic. Alejandro Calderón; Promotor Legal, Dra. Carolina Analía Itatí Caló.
Feria Artesanal de Verano
La Dirección de Cultura Municipal organizó el viernes 3 de febrero, la Feria Artesanal de Verano, realizada en la Plaza 25 de Mayo, sobre la calle Chacabuco. A la misma fueron invitados artesanos de la ciudad de Corrientes y locales, quienes desde muy temprano armaron sus stands en los lugares que los organizadores habían dispuesto para ellos. Por la noche, el cierre de la Jornada estuvo a cargo de la agrupación Unidos del Samba, que animó a una multitud presente, dándole un broche espectacular a la jornada.
La Liga Mercedeña de Fútbol donó 240 kgm. de leche fortificada al Municipio
La Liga Mercedeña de Fútbol donó una partida de leche fortificada, la que mensualmente la Secretaría de Desarrollo Humano destina a los chicos que concurren a los clubes de fútbol de nuestra ciudad. Sucede que debido al receso por el que atraviesan las instituciones deportivas del medio, los dirigentes del fútbol mercedeño decidieron entregar los alimentos, que además de leche fortificada incluye galletitas, budines, arroz con leche, cereales, saborizantes y azúcar, para que el Municipio pueda darle un mejor destino. Este, a su vez, lo repartirá entre los comedores y Copas de Leche municipales.
La Dirección de Juventud comenzó un ciclo de Cine por los barrios, destinado a los jóvenes, con el fin de fomentar las actividades artísticas y el sano esparcimiento, buscando que los mismos se alejen de los vicios y los malos hábitos. El pasado viernes, estuvieron proyectando una película en el playón deportivo del barrio José María Gómez, con la presencia de numerosos chicos de la zona.
Estimado Vecino
¡Usted cumple, nosotros lo premiamos!
…Con un descuento de hasta un 25% por el pago anticipado y total de sus impuestos
…Acérquese, consulte por planes especiales, regularice su situación y goce de los beneficios que le ofrecemos por ser un contribuyente puntual y responsable
Del cumplimiento de sus “obligaciones”
depende que sigamos transformando la ciudad
Próximo vencimiento: 17 de febrero, tasas y actividades comerciales
Municipalidad de Mercedes
Un compromiso permanente con la comunidad
Sergio Salas
Coordinador de Prensa
Municipalidad de Mercedes
|
|
|
2006-02-06 :
Otros 60 científicos en el exterior pidieron volver a investigar en el país
Son los que solicitaron ayuda ante organismos oficiales para regresar. Desde 2003 volvieron 185 investigadores; cinco de ellos cuentan qué aprendieron afuera y sus experiencias locales tras el retorno.
La Argentina vuelve a ser atractiva para los científicos. Desde 2003 hasta el momento, regresaron 185 investigadores con algún tipo de apoyo oficial, como el pago del viaje o una beca para reiniciar sus trabajos. Para este año, otros 60 científicos esperan que los ayuden a volver para incorporarse en alguna institución científica y aportar lo mucho que aprendieron en el exterior.
Algunos de esos investigadores tienen sus solicitudes en trámite en el programa Raíces, de la Secretaría de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva (Secyt). Otros presentaron sus pedidos en el Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (Conicet). Son menores de 45 años y quieren hacer investigación y desarrollo en medicina, ciencias sociales, física, computación,biotecnología, entre otras áreas, en su propio país.
"La fuga de cerebros cambió de formato: no hay tanta emigración pura. Los más jóvenes se van a hacer sus doctorados, pero hay un cierto número que no se queda definitivamente en el exterior", afirmó Mario Albornoz, presidente de la comisión asesora del programa Raíces, que está a cargo de la ingeniera Agueda Menvielle.
De acuerdo con Albornoz, la situación es alentadora, pero no significa que la pérdida de recursos humanos se haya solucionado. "Haría falta una mayor inversión en ciencia y tecnología, como lo enuncia el plan estratégico de la Secyt —agregó—. Sumado a los niveles que establece la ley de financiamiento educativo, la migración dejaría de ser un problema para convertirse en una movilidad de ida y vuelta (sólo irían a hacer posgrados) que incluso sería beneficiosa".
Se estima que hay entre 6.000 y 7.000 científicos argentinos que se dedican a investigación y desarrollo en países como los Estados Unidos (reside el 40% de los que se fueron), España, Francia, Inglaterra, Italia, entre otros.
Pero no todos concuerdan con que los 60 científicos que esperan volver y los 185 que ya lo hicieron impliquen un freno al éxodo de décadas. "Sigue una pérdida selectiva de los mejores talentos. Si se miran las reuniones internacionales, siempre figuran investigadores nacidos en la Argentina, que son jóvenes y ya independientes", señaló Patricio Garrahan, presidente de la Asociación Ciencia Hoy.
Según este científico, falta una renovación del sistema. Muchos de los que se fueron no vuelven porque "el sistema escalafonario burocrático y gerontocrático del Conicet y de las universidades obliga a la gente formada de primer nivel a ocupar posiciones subalternas y dependientes". En tanto, Osvaldo Civitarese, investigador del Conicet y de la Universidad de La Plata, sostuvo que, al menos en la física, es más la gente que se va que la que se vuelve. "Aunque también ocurre que cada vez menos estudian física".
La mayoría de los que se van quisieran investigar en la Argentina. Pero nunca ha sido fácil. "Hay una gran diferencia en recursos financieros —comentó Ana Anzulovich, que volvió para trabajar en la Universidad Nacional de San Luis desde los Estados Unidos—. Cualquiera sea la propuesta de estudio afuera, siempre hay dinero para investigarla. Sin embargo, siento que al volver a mi país, estoy saldando mi deuda con la educación pública que recibí".
Fuente: Clarín.
|
|